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Viernes 24 de Noviembre de 2017
Por Felipe Vergara
Elecciones Primarias en Chile y el voto útil
Vergara es Periodista, Doctor en Comunicación Organizacional, Máster en Recursos Humanos y Máster en Marketing y Comunicación.

 Las elecciones primarias en Chile, del domingo 2 de julio pasado no tuvieron grandes novedades respecto de sus ganadores, en el caso de la derecha, como era previsible, resultó el ex presidente Piñera triunfador con un 58% de los votos de su sector y en la izquierda fue la periodista Beatriz Sánchez quien lideró con un 68% de las preferencias.

Aunque dichos resultados eran previsibles, hay dos aspectos en que vale la pena detenerse. El primero y a mi modo de ver el más relevante, fue que por fin los chilenos en el extranjero pudiesen votar. Desde el retorno a la democracia que se estaba luchando por dicho derecho y siempre la muralla de los sectores derechistas, vinculados a la dictadura militar, se oponían tenazmente. Recordemos que Pinochet exilió a más de 200.000 chilenos, lo que asustaba a sus seguidores que al momento de votar los perjudicara. Una mirada miope de sacar ventaja obviando principios democráticos. 29 años después se hace justicia para los expatriados chilenos. Paradojalmente, en el extranjero resultó victorioso Piñera, representante del sector que se opuso tenazmente a que ellos votaran, las paradojas electorales.

El segundo aspecto relevante fue la activa participación, que se acercó a los dos millones de personas, cuando los vaticinios más optimistas hablaban de bordear el millón de personas. No es para nada despreciable considerando las expectativas de futuro escenario electoral, pero claramente bajo si se considera que sólo equivale al 15% del padrón total de votantes; asumiendo eso sí, que el sector de la Nueva Mayoría que incluye a los partidos que representa la actual presidenta Bachelet, no participó de estas primarias e irán directo a la cartilla de noviembre, divididos, enfrentados y sin diálogo, como es habitual, pero por sobre todo perdiendo dos meses de exposición mediática en lo que podría definirse como una de las peores estrategias electorales del último tiempo, pasando casi al olvido de la ciudadanía.

Lo que sí es muy relevante es la dura aterrizada de las estrategias PostVerdad. La política chilena, tal como la conocíamos, definitivamente cambió en estas primarias. Se acabó el guante blanco entre integrantes de una misma coalición. Por momentos parecía que estuviéramos viendo las primarias republicanas en la era Trump; el lenguaje y las descalificaciones lograron poner en segundo plano cualquier propuesta, resurgieron las historias personales y críticas despiadadas. Lejos de esa autoimagen del político chileno cuidadoso de los límites y evitando entrar en terrenos peligrosos.

Pero además pudimos constatar cómo los candidatos prometían cambios imposibles de cumplir. Escucharlos en sus compromisos era casi observar una refundación de Chile, nuevamente la PostVerdad se apoderaba del discurso y en este caso la manipulación del contexto fue su mejor arma.

Finalmente hay otro hecho que vale la pena considerar y que al menos en el caso chileno es primera vez que se usa de esta forma en una elección. Durante la dictadura la campaña del terror que se vivió fue muy dura y logró atemorizar a muchos que hoy reconocen se equivocaron al votar por Pinochet. En esa época eran los medios de comunicación quienes trasmitían el tradicional “yo o el caos”. En esta oportunidad los medios utilizados eran distintos: Las redes sociales, en especial Facebook y WhatsApp, que empezaron una semana antes a alarmar del riesgo de que pierda Piñera y con ello triunfe Ossandón -también candidato de derecha, pero de perfil netamente populista- y como Chile quedaría al “borde del colapso” como las redes auguraban. Esta demonización de su aliado político fue algo novedoso y que es muy probable haya influido en esta mayor votación.

Chile tendrá un antes y un después con esta primaria. Las ideas quedaron para los programas que nadie lee y se instaló como la principal herramienta de campaña la descalificación, las promesas irreales, el maquillaje y el show mediático. Ese modelo republicano del que pregonábamos en Chile se acabó y es el circo la mejor expresión propagandística que nos acompañará en el mediano y largo plazo.

Martes 4 de Julio de 2017