LA COMPOL TIENE ROSTRO DE MUJER

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Históricamente la mujer ha sido invisibilizada e indudablemente el quehacer político se encuentra dominado por lo masculino incluyendo la consultoría política, que, aunque indudablemente como en casi todas las áreas de la sociedad ha registrado avances significativos en inclusión y participación femenina, pareciera que se quiere ocultar el relato real de las mujeres en campaña y en las entrañas de la comunicación, para no reconocer que la COMPOL tiene rostro de mujer.

La cara que suele mostrarse de quienes protagonizan la consultoría y la asesoría política en general es la masculina:  hombres al frente de la gerencia y estrategia general de las campañas electorales, de los staffs de comunicación, de los war room y de quienes se sientan en las mesas de toma de decisiones, dejando tras bambalinas a ejércitos de mujeres de varias generaciones que forman parte de los procesos políticos y quienes muchas veces son quienes realizan documentos estratégicos, tácticos, entre múltiples roles para contribuir al éxito de los proyectos en los que participan.

Sin embargo, sus rostros se ocultan, se desconocen sus nombres, se les relega y no son llamadas muchas veces a defender su estrategia, su trabajo, porque aún hay quien asegura que “como en la guerra”, la dirección de la política no es un lugar para las mujeres.

Lo que no se visibiliza, no existe, por eso importante que se ponga el rostro, se hable más del trabajo de las profesionales de la Compol y se conozca su relato bajo su mirada, su perspectiva, así como de su propia experiencia, para enaltecer cientos de historias del diario de campaña y de la comunicación que merecen la pena ser contadas.

En México y en general en los países de habla hispana, debemos reconocer los pasos que dieron profesionales como Gisela Rubach, una de las primeras mujeres dedicadas a la consultoría política, además de ser una formadora en esta disciplina a través de la vida académica, conocida como “la maestra”, con una doble connotación.

Otras de las mujeres que han abierto la brecha son Alejandra Sota, Gil Castillo, Tatiana Larrea, Inma Aguilar, Marilú Brajer, Huma Abedín, Mary Matalin y María José Canel.

A esta lista podemos sumar a otras consultoras con una trayectoria menor en años, aunque llena de éxitos como Sara Tamez, Andrea de Anda, Daniela Aruj, Verónica Ríos, Maricela Gastelu, Gladys Pérez, Edurne Ochoa, Natali Becerra, Martha Hernández, Verónica Valdivia, Anna Laura Montiel, Ana Laura Arroyo, Jésica de la Madrid, Yuri Ramírez, entre muchas.

Varias consultoras coinciden en que en que en gran parte de los procesos hay una, dos o una pequeña proporción de mujeres en un cuarto de guerra, integrado básicamente por varones.

En el artículo “Las consultoras en el cuarto de guerra”, publicado en la edición No.5 de la revista Mujeres de la Política, varios consultores como Mauricio Devengoechea, Santiago Martínez y Luis Duque, coinciden en que la presencia de “ellas” en los war room, contribuye a tomar decisiones más aterrizadas, de mayor análisis y con menos riesgos, pero…

Ellas han callado el relato de haber sido relegadas alguna vez, de que se les haya negado la voz en un war room, de que se les haya pedido que sea un consultor quien exponga su trabajo; que les hayan evitado la mirada o que hiciesen “como que no existen” cuando hablan porque se prefiere escuchar a un varón.

Ellas han tenido que guardar sus sentimientos o alguna emoción, porque eso, en el mundo masculino de la consultoría es visto cómo debilidad.

Y el relato más importante que ocurre en las entrañas de la consultoría y que debe ser contado es que esas mujeres consultoras que empiezan e incluso las que llevan años en esta industria, son responsables de gran parte del éxito de los proyectos políticos y no siempre se visibiliza.

En “La guerra no tiene rostro de mujer”, Svetlana Alexiévich cuestiona ¿Por qué, después de haberse hecho un lugar en el mundo que era del todo masculino, las mujeres no han sido capaces de defender su historia, sus palabras sus sentimientos? Falta de confianza. Se nos oculta de un mundo entero. Su guerra sigue siendo desconocida.

Empero, la consultoría política tiene la gran oportunidad de avanzar hacia una participación más equitativa o al menos visible de las mujeres consultoras en las áreas de toma decisiones como los cuartos de guerra, no solo por un tema de igualdad, sino porque tienen probada capacidad y han demostrado que dan resultados.

Ojalá pronto pueda ser más visible el relato de ver a más mujeres liderando campañas, comités de crisis, alzando la voz, en las ternas más importantes de los premios de la consultoría, para que se conozcan la infinidad de historias, dentro de un sector en donde se entregan con pasión para su éxito, porque la realidad, aunque haya a quien le incomode, es que la COMPOL, TIENE ROSTRO DE MUJER.

P.D Este es un reconocimiento para todas ellas, para esos ejércitos de mujeres en la Compol, a propósito del Día Internacional de la Mujer.

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