La importancia de una buena comunicación política

Análisis
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Trump sigue aprendiendo a golpes que el gobernar no es a capricho y que el manejo de las audiencias y los mensajes son vitales.

Una máxima política afirma que para gobernar sólo se necesitan tres cosas: un plan estratégico, el reparto del poder y una estrategia para comunicar. Suena sencillo, pero en la realidad se convierte en algo extremadamente complejo, y lo estamos viendo con la presidencia de Trump.

Los lemas de campaña sólo sirven para ganar elecciones, no alcanzan para convertirse en una visión para dirigir un gobierno. Una simple frase no alcanza para encerrar un complejo plan para lograr que un país crezca, enfrente problemas geopolíticos, y más del tamaño de los que tiene Estados Unidos.

Por lo que puede, entonces, convertirse en un eslogan que con el paso del tiempo empezará a quedarse corto y sin ningún chiste no sirve de eje para justificar toda la política y si esto pasa, todos los discursos se convierten en piezas independientes sin ningún sentido.

A la larga, empieza a convertirse en un lastre; parecería que se gobierna sin brújula y dando tumbos ante cada situación, lo que obliga a tener que estar corrigiendo cada cinco minutos, si eso en una empresa no se permite, en un gobierno es de una gravedad mayor.

En el caso del segundo punto sobre el reparto del poder, en un Estado, y más de las complicaciones como es nuestro vecino. Es necesario tener a los amigos cerca, pero a los enemigos más para saber lo que están haciendo; es necesario, también, pactar con grupos de poder y de presión, no es un tema de dar posiciones a los amigos, familiares o conocidos.

Se necesita una mezcla de entregar carteras a gente capacitada; el gobierno no se maneja como una empresa, si no que le pregunten a Fox cuando quiso armar su gabinete con head hunters.

No sólo se necesita capacidad, en los temas de gobierno, la sensibilidad de los asuntos públicos y su entendimiento es de gran importancia; un gobierno no se puede ver como la empresa más grande del país por la simple y sencilla razón de que un gobierno administra los bienes públicos, y eso hace toda la diferencia.

Y, por último, la comunicación y su manejo ha quedado muy claro que no es un tema de ocurrencias, de humor o de temperamentos y tampoco de cualquier simple tuit, es un tema de vital cuidado y gran manejo de sensibilidad, no es un asunto de pelearse con los medios, las audiencias y menos con los contrarios, aunque sea el país más poderoso del mundo, debe de haber diplomacia en el decir y en el actuar.

Hace una semana, nos amanecimos con la novedad de que llegaba un nuevo personaje a la Casa Blanca, esta semana la noticia fue que ese personaje ya había sido despedido.

Definitivamente, en la misma casa no puede haber dos personas con la misma actitud; hay veces que el puesto de comunicación es un antagónico para crear un equilibrio, de otra manera teniendo a dos aguerridos pasa lo que acaba de suceder en la Casa Blanca, en dónde el hilo se rompe por lo más delgado.

Anthony Scaramucci ya rompió el récord del director de Comunicación con menos días en la Casa Blanca. Este récord lo tuvo hasta hace unos días, Jack Koehler, que estuvo en el cargo durante 11 días en la presidencia de Ronald Reagan, en el año de 1981, y que renunció por diferencias con el senador Howard Baker, nombrado jefe de Gabinete en esa presidencia.

Curiosamente, en este caso paso al revés, Scaramucci llegó y el jefe de Gabinete, Reince Priebus renunció, e inmediatamente él mismo terminó saliendo.

En nuestras latitudes, las empresas, tanto como los gobiernos, desdeñan la comunicación y su importancia, la ven, en el último de los casos, como un eslabón más de una larga cadena de mando y, en casos graves, la ven como el último eslabón, lo que además lleva a pensar a los líderes que cualquier persona puede manejar ese puesto.

Una vez más queda demostrado que no cualquier persona está capacitada para el manejo de la comunicación de empresa o gobierno, insisto, se necesita conocimiento, competencias y mucha sensibilidad.

Hoy en nuestra región, tenemos dos casos con excesos y tropiezos, Venezuela y Estados Unidos, en ambos casos la comunicación es deficiente, el problema a descubrir es que supuestamente están en bandos opuestos, pero a nivel de la percepción por como comunican la pregunta es ¿están muy alejados uno de otro?

Publicado en Forbes

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