No son los gurúes, es la política

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Quienes quieran seguir anclados en la política del siglo XX podrán seguir hablando de gurúes.

Al menos en política, los grurúes no existen. Sería pensar que estamos en presencia de algunos seres con poderes especiales que pueden ver más allá y adivinar lo que va a suceder. Lo que existen son especialistas en comunicación política que, en base a mucho estudio, investigación sobre los comportamientos de la opinión pública y análisis político, entre otras herramientas y saberes, son capaces de trazar las mejores estrategias políticas.

No se trata de venerar o demonizar a los Durán BarbaVinicio Alvarado o quien sea. En todo caso, estos y otros tantos, son tal vez los que mejor saben leer los cambios sociales, el nuevo paradigma comunicacional o la transformación política de los últimos años. Quienes los mencionan como los responsables de todos los males son, en verdad, quienes se niegan a aceptar esos cambios. Tal vez porque se resisten a indagar sobre las verdaderas causas de la escasa aceptación que tienen en la opinión pública o la buena aceptación de sus adversarios. Prefieren, en cambio, pensar que los ciudadanos son vilmente engañados por las triquiñuelas del marketing político y el poder de los medios de comunicación que las amplifican y otorgan cierta legitidad.

Por otro lado, quienes veneran a estos mal llamados gurúes, se quedan en la superficie del cambio. No es la genialidad de algún iluminado que tiene la fórmula para ganar elecciones. Esa es una mirada muy liviana sobre lo que está sucediendo. Sobre la verdadera transformación de la política. Sobre los códigos de la vieja y la nueva política. Podríamos agregar, entre las formas de esa vieja política, el creer que todo se debe a esos supuestos gurúes. No deben enojarse quienes ahora rezongan porque les copian las estrategias porque en verdad no les pertenece.

La que debe destacarse, es el la capacidad de estos profesionales y especialistas que mejor saben descifrar, en base a mucho estudio y capacidad de análisis, esos nuevos clivajes de la política. Su asesoramiento ayuda a que los gobernantes o candidatos puedan establecer una mejor conversación con los ciudadanos. Mejorar las posibilidades de arribar a consensos, de implementar políticas públicas o de compartir ideas y ser acompañados con el voto. No se debe subestimar la voluntad popular. Es el mismo error que se comete cuando se intenta separa la comunicación de la política. "Gobierna bien pero comunica mal". "Gobierna mal pero lo salva que comunica bien". Falso. Es la política. Siempre. La Comunicación es la forma en la que esta se presenta, se manifiesta, se da a conocer.

 

Por eso, conviene advertir

  • No es de gurú ver la mejor forma de estar cerca del pueblo, de escuchar, de conversar, de dialogar.

  • No es de gurú pedirle a los políticos que sean auténticos, genuinos, sinceros. Porque la gente detecta los engaños, las simulaciones, los atajos y las mentiras. Porque como dice Antoni Gutiérrez Rubí (extraordinario experto -no gurú- en comunicación política) la política está vigilada.

  • No es de gurú pedirle a los políticos que no le hablen a los periodistas ni a los otros políticos. Que le tienen que hablar a la gente, que no tienen que quedar atrapados por los microclimas del círculo rojo.

  • No es de gurú recordarles a los políticos que la información no se puede controlar. Que todo se sabe. Qué todo sale a la luz.

  • No es de gurú despabilar a aquellos que siguen creyendo que se puede manejar la voluntad popular. Que se puede controlar, o que se puede comprar.
  • No es de gurú recordar que los votos no son de nadie. Que es una verdadera fantasía pensar que los clásicos punteros tienen votos porque distribuyen beneficios

  • No es de gurú sugerir que en las redes hay que ser lo más auténtico posible. Que el protagonista es el ciudadano. Y que a nadie la importa la foto, el afiche o el pasacalle del candidato. A nadie le importan los monólogos.

  • No es de gurú enseñar que en las redes sociales, como en los encuentros presenciales, lo que importa es la conversación, la escucha, y no la imposición de nuestras ideas. Y el ser genuino, transparente, sincero.

Si quieren y les resulta cómodo, o los libera de toda responsabilidad , pueden seguir atribuyéndole todos los males, o los aciertos, a los supuestos gurúes. Hay que saber que en verdad hablan de profesionales que saben hacer muy bien su trabajo. Pero fundamentalmente que que las formas de relacionamiento social han cambiado sustancialmente. Mucho tiene que ver la irrupción de las nuevas tecnologías. Y que la política ha cambiado. Como ha cambiado el poder.

Quienes quieran seguir anclados en la política del Siglo XX podrán seguir hablando de Gurúes. Lo harán desde la casa, porque ya no habrá lugar para esos políticos. Al menos en este Siglo.

No es de Gurú, es la Política Siglo XXI.

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